jueves, 12 de enero de 2012

De piedra es el hombre (este es muy sadico)

No grite tan fuerte, señora ¿No ve que está asustando a su hijo? Mire, aquí nadie va a oírnos. ¡AAAH! ¡¡AAAAAAAHH!! ¿Lo ve? Yo también grito si quiere. Pero nadie puede oírnos. Y tú, chico, no te retuerzas tanto; acabarás cayéndote de la silla y te harás daño. No llores, tu madre está ahí detrás ¿no la oyes? Aún no tienes motivos para ponerte así. Ni siquiera te he tocado. ¡Qué bonito pelo tienes! Rubio y suave como el oro. Mira ¿Conoces esta herramienta? Son unas tenazas. Verás, dame una manita, te enseñaré cómo se usan. Se coge un dedito así y se tiiira paaaraa atrás ¡Ya está! Joder, qué pulmones, chaval. ¿Sabes? Mi padre me dijo una vez, cuando era chico, como tú, que uno nunca debe quejarse por nada, porque las cosas siempre pueden ir a peor. Y tenía mucha razón. Porque tú tienes nueve deditos ¿verdad?, pero nueve menos uno ¿cuántos son? ooocho!! ¡Sííí! ¿Comprendes? En un solo segundo, todo puede ser peor. Dios…me vais a dejar sordo. ¡Mamamamamamama! ¿Quieres ver a tu mamá? Déjame que te ayude a girar ¿La ves ahora? ¡Cállese señora! ¡Ya llegará su turno! Pero las tenazas también sirven para más cosas, atiende. Te dan un mordisquito en la nariz y…¡Chas! ¿A que ya no huele a mierda? Uhmm…creo que un niño no debería ver estas cosas. Y para eso tenemos el cuchillo. ¡Cállesede una vez señora, he dicho! …Un momento…no te muevas…un corte en el iz…quierdo y otro en…el…dere…cho…así. Vas a matar de un disgusto a tu madre, chico. Y lo estás poniendo todo hecho un asco. ¿Dónde están ahora su soberbia, su prepotencia?...¿Sabe qué es lo más triste de todo esto, señora? Que cuando le pedí desde el suelo unas monedas, para comer y beber algo, usted me quiso matar con la mirada. Eran sólo unas putas monedas… Ahora ya es demasiado tarde… Y yo tengo tanta…tanta hambre…

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